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¿Luces o sombras?

Sombras y pocas luces se aprecian en el balance de este cierre de ejercicio en nuestra Empresa, debido a la muy mejorable gestión llevada a cabo por la Dirección a lo largo de este año, donde hemos estado esperando sin éxito el advenimiento de las mejoras tecnológicas y organizativas de las que hemos oído hablar.

Seguimos asistiendo con estupor a una falta de organización adecuada en EE.FF., que en opinión de esta Sección Sindical, es fruto de estrategias equivocadas o de dudosa eficacia, ente las que se incluye la falta de participación por parte de la plantilla, especialmente de la más veterana, a la que se priva de contribuir a mejorar las cosas. Dicha “organización” parece haber quedado relegada al director y un reducidísimo número de confidentes, convenientemente “alineados” con la Compañía, y elegidos, en algunos casos, más por afinidad personal que por capacitación laboral. Esto, unido a ciertas decisiones sin fundamento que solo podrían estar justificadas por motivos experimentales, denotan las dificultades de la dirección para afrontar la gestión.

Por otro lado, los que llevamos largos años en la Empresa, podemos afirmar sin riesgo a equivocarnos, que jamás se ha dotado a esta de tantos medios humanos y tecnológicos, lo que ha supuesto un gran esfuerzo por parte de la Empresa. Sin embargo, llama la atención el mal funcionamiento resultante, que en cualquier caso, no se corresponde con los medios empleados. Sin hacer muchas cábalas, podríamos indicar fácilmente las razones de porqué está ocurriendo, pero dejamos a cada cual que saque sus propias conclusiones. Esta situación luego se intenta aderezar repitiendo muchas veces que somos “Excelentes” y es posible que incluso haya quien se lo termine creyendo. Sería de agradecer menos autocomplacencia de artificio publicitario y más efectividad real, que es lo que necesitamos.

Ya lo hemos dicho con anterioridad, pero lo volvemos a repetir. Nuestra acción sindical debe ir encaminada a que se respeten nuestros derechos y dignidad como trabajador@s, velando por el cumplimiento de las normas establecidas, correspondiéndole a la Empresa la tarea de la organización del trabajo. No obstante, si dicha organización resulta equivocada y por ello perjudicial para la marcha de la actividad, afectando a una correcta continuidad del negocio y poniendo en riesgo la progresión, garantías y respeto hacia l@s trabajador@s, nos veremos obligados a actuar sindicalmente con las herramientas que tengamos a nuestro alcance para intentar revertir esa situación. No vamos a consentir que la presentación de unas cuentas complacientes ante las altas jerarquías oculten las circunstancias de lo que está ocurriendo.

Algo inédito, ha sido también la reacción natural, humana y correcta que ha tenido recientemente la red de tasadores, donde una importante mayoría ha tenido la valentía de manifestar su desacuerdo y preocupación por la difícil situación que están atravesando desde hace años, lo cual dice mucho del manifiesto abandono, e incluso maltrato, que sufre este colectivo de trabajador@s. Desamparados por la propia relación laboral que mantienen con la Empresa que les sitúa en una absoluta indefensión, se encuentran a merced de esta, padeciendo el mal estilo y frecuentes faltas de respeto del que vienen siendo objeto desde hace años. Al fin y al cabo solo están pidiendo dignidad, lo que significa una remuneración adecuada y en plazo que haga justicia, no solo al trabajo desempeñado, sino a los constantes esfuerzos extra exigidos.

En el capítulo de las relaciones laborales, tampoco ha sido un año ejemplar, sobre todo en las circunstancias que rodearon las pasadas Elecciones Sindicales celebradas este verano, y que a más de un jefe le costó digerir que ejerciéramos ese derecho. Por otro lado, merecen digna mención también aquell@s compañer@s que han tenido que dejar la Empresa al no cumplir esta sus expectativas profesionales o económicas, lo cual puede estar sucediendo por dos motivos. Uno, que la Empresa no sepa cuidar a sus principales activos. O dos, que no quiera hacerlo, ya que podría ser una estrategia para forzar la dimisión del trabajador, y así de paso, se va depurando la etnia laboral. A la vista de todo esto, parece que trabajar en JLL, no mola tanto como se dice…

Según parece a primeros de año se van a producir cambios en la parte superior del organigrama de Valoraciones, con alguna incorporación relevante que suponemos y deseamos esté encaminada a corregir y encauzar la actual situación, lo que entendemos imprescindible si se pretende retomar el rumbo del negocio, del servicio que se presta y de la organización del trabajo, así como todo lo concerniente a la gestión de RR.HH., algo que acogemos con agrado pero también con prudencia.

Al margen de la situación en el plano organizativo, y a la expectativa de los resultados que puedan arrojar los cambios en la dirección, desde esta Sección Sindical seguimos trabajando en otros aspectos para mejorar las cosas o al menos intentar aclararlas, ya que como sabéis estamos llevando a cabo distintas reuniones con RR.HH. para tratar de regularizar las condiciones de la plantilla después del acuerdo firmado con la Empresa este año, pero sobre todo en lo relativo al cambio de Convenio Colectivo, además de otras cuestiones legales importantes que repercuten a toda la plantilla y que a la Empresa le está costando trabajo asimilar, sin duda producto de la tradición de JLL de no contar con la participación de los trabajador@s en las decisiones que luego sí nos afectan.

Confiamos en poder informaros en breve de manera detallada sobre todos estos aspectos, pero os pedimos un poco más de paciencia, ya que dependerá de la tortuosa y lenta burocracia existente.

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