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Nuevo ERE en Banco Santander — CGT exige su retirada

En la segunda reunión de la mesa de negociación, la Empresa ha empezado a poner precio al ganado afectado, el cual varía considerablemente en función de la edad de la res. Un precio de temporada muy a la baja que será actualizado a precios navideños, según vaya avanzando el proceso.

Siendo serios, porque el tema lo merece, en la segunda reunión de este supuesto proceso negociador, desde CGT hemos pedido la retirada del expediente de despido colectivo por no compartir las razones para llevarse a cabo, indicadas en el informe técnico entregado.

Un informe técnico cocinado a gusto del Banco que, trata de justificar la necesidad imperiosa de acometer este nuevo proceso de destrucción de empleo, en base a unas razones productivas y organizativas que, desde CGT hemos desmontado sobradamente.

Se nos trata de pintar un panorama sombrío que nos aboca a la ruina, caso de no ejecutar las medidas propuestas, y no otras. Un panorama que choca frontalmente con el que ofrecen, tanto la Presidenta, como el Consejero Delegado trimestre a trimestre en las presentaciones de resultados. No es posible que ambas visiones puedan ser esgrimidas a la vez, sin rozar el ridículo. O vamos mal, o vamos bien. Desde CGT, en vista de los resultados presentados hasta la fecha, hemos de decir que muy mal desde luego no parece que vayamos.

Invocar la ratio de eficiencia como una razón productiva no es de recibo. En primer lugar, porque ya fue aducida en el ERE llevado a cabo en 2016, y visto lo visto, tras la destrucción de más de 1.400 puestos de trabajo, no ha servido para mejorarla. En segundo lugar, porque la diferencia entre ingresos y gastos puede ser mejorada sustancialmente por otra vía distinta. La plantilla no puede ser la pagana del coste de la digitalización y de una política comercial que pone en peligro el margen del cliente, debido a la alta remuneración de la Cuenta|123.

En cuanto a la integración de los SS.CC. de Banco Santander y Banco Popular, aducida como razón organizativa, hemos de indicar que tal premisa no es real. No existe tal integración, por tanto, no existen las duplicidades, ni los solapamientos indicados ya que, ambas plantillas seguirán trabajando de manera independiente dando servicio a sus propias redes de oficinas. Es por ello que entendemos que, no se busca la eficiencia invocada sino simplemente la destrucción de empleo y la reducción de costes que ésta lleva implícita.

Además, esa eficiencia no se compagina bien con la supuesta voluntariedad del proceso, ya que pudiera darse la paradoja de que las bajas, finalmente se llevaran a cabo al margen de la eficiencia buscada en las unidades, quedando éstas finalmente con la misma problemática inicial de supuesta plantilla duplicada y/o solapada. Hecho éste que no resolvería el problema, sino que lo pospondría.

En cuanto a las condiciones de salida que el Banco pone encima de la mesa, desde CGT no hemos procedido a valorarlas. Condiciones, por otro lado, similares a las ofrecidas en el ERE llevado a cabo por Banco Popular a finales del año pasado y que distan muy mucho de las ofrecidas en mayo de 2016 por Banco Santander.

Dado que este ERE, por lo que vemos en las reuniones, será firmado con total seguridad por el resto de sindicatos presentes en la mesa, nadie entendería que las condiciones finalmente pactadas fueran peores que, las ofrecidas el año pasado para el personal que prestaba sus servicios en el Centro Corporativo. Condiciones que debieran servir, en todo caso, de suelo y no de techo.

Afíliate a la C·G·T, la fuerza necesaria 23 de noviembre de 2017

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