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Buena fé y malos hechos

Habiendo llegado al punto en que nos encontramos, no hace falta hacer mucho hincapié para aseverar que el punto del Estatuto de los Trabajadores en el que se dice que las partes negociantes en un proceso de Despido Colectivo se comprometen a negociar de buena fé, es un mero adorno.

Desde el comienzo de este proceso, allá por el mes de Noviembre, CGT denunció en la mesa de negociación por activa y por pasiva, que la presunta negociación que se nos iba a intentar vender era una farsa porque todo estaba atado y bien atado. Del mismo modo, también denunciamos que la presunta voluntariedad con la que se ha tratado de almibarar este doloroso proceso, era otra farsa, ya que conocíamos de antemano las formas del Banco de Santander.

Llegados a finales de Enero, esta quedando claro que por desgracia, nos hemos equivocado en poco o nada. Del primer punto poco vamos a hablar ya pero si que nos preocupa y mucho, el trato que se está dispensando tanto a algunos de los voluntarios que por decisión propia han decidido abandonar la empresa como a aquellos que “beneficiándose de un gran acto de altruismo de la empresa”, están sopesando si se van o se van. Tienen que tomar una decisión que la empresa les va a aceptar de buen grado. Para ello se les está ofreciendo “decidir libremente” sobre algo que no han solicitado.

Estamos recibiendo no pocas comunicaciones de trabajadores que han solicitado adscribirse voluntariamente al ERE y que a esta fecha no han recibido comunicación alguna. Esta circunstancia comienza a ser muy preocupante ya que en el acuerdo firmado se explicita que a fecha 5 de Febrero de 2018 el banco tiene que haber respondido a esas propuestas y a día de hoy no lo han hecho. Lo más grave es que muchos compañeros que en absoluto han solicitado secundar el ERE, ya no están en la empresa y que no nos engañen, denunciamos una vez más que no es voluntario, es totalmente forzado, lo diga quien lo diga y lo vendan como lo vendan. De cualquier modo, a estas alturas ya no se engaña a ningún trabajador. Puesto que nadie, absolutamente nadie, denuncia estos hechos, queda claro y patente que los firmantes del acuerdo conocían perfectamente cómo se iba a desarrollar el proceso. Queda claro tambien que desde el minuto 1 la empresa tenía focalizados sus objetivos. Si eso es negociar de buena fé, que venga alguien y nos lo explique. Por mucho que se desee tergiversar, a estas alturas es muy difícil distorsionar la realidad. Por muy previsora y calculadora que sea la Dirección, es literalmente imposible que desde el primer día se conozca la cifra de compañeros que que no se van a adscribir al proceso lo cual también impide conocer el número de forzosos que hay que seleccionar, salvo claro, está y así se está demostrando, que la empresa lo tuviera todo previsto.

Es facil imaginar que en poco tiempo, este es el panorama que va a tener la red comercial, por más que algunos nos digan que “aquí se queda quien quiere quedarse”, que “somos la pera” o que “del cumplimiento de los objetivos imposibles de cumplir, depende nuestro futuro”. Ahora ya solo es cuestión de dejar que el marrano siga engordando para en el momento preciso, proceder a realizar la matanza. En ese momento la empresa utilizará su particular ruleta rusa, eso sí, CON BUENA FÉ.

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