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La margarita de Bankia: Salud, Economía, Salud, Economía…

Está claro que a veces es difícil elegir entre dos opciones que parecen totalmente contrapuestas y, por tanto, no deberían dar ningún problema a la hora de decantarnos por una de ellas sobre la otra.

Es lo que llevamos un año viendo con la pandemia. Parece ser que hay que elegir entre la economía y la salud. Y evidentemente cualquiera de nosotros elegiría (y elegimos de hecho) la Salud.

Sin embargo, cuando pasamos del plano individual al colectivo: empresa, Estado…las cosas ya no están tan claras. Porque aunque con la boca grande te dicen que la Salud está por encima de todo, luego ves que los hechos no se corresponden con esas declaraciones.

Lo vemos en el Estado y sobre todo en los mini estados (las Autonomías) que ante el mismo problema de multiplicación de las infecciones tal y como los panes y los peces de la Biblia, siguen estrategias diferentes y sobre todo, en la mayoría de los casos priorizando la actividad económica sobre la prevención sanitaria de nuevos contagios. Y esperando y confiando en que las medidas preventivas realmente eficaces (el confinamiento puro y duro) las ponga la “voluntariedad” de cada cual.

Y lo estamos viendo en las empresas. En concreto lo vemos en Bankia, que es la nuestra. Vemos que en su día se tomaron unas medidas que fueron bastante eficaces: pantallas de vinilo, mascarillas, geles, limpieza diaria, aforos, citas previas en oficinas, teletrabajo generalizado en Servicios Centrales y para colectivos sensibles, turnos de trabajo en oficinas, ausencia de reuniones

Pues bien, llegó el fin del Confinamiento obligatorio, el veranito…y se empezaron a relajar esas medidas (al mismo ritmo que en todas partes, hay que reconocerlo) y ahora nos encontramos en que con los picos más altos de toda la pandemia, seguimos en la misma relajación. Sí, tenemos geles, tenemos mascarillas (aunque todavía no las FFP2), tenemos pantallas, tenemos limpieza diaria… Pero ¿qué decir del resto? ¿Qué decir de lo que no es “material”?

Pues que de repente, parece que la cosa ya no va con nosotros. De repente, ya se deja entrar a todo quisqui en las oficinas (los mismos “cantamañanas” que venían en el confinamiento a por chorradas varias), el teletrabajo se ha reducido considerablemente, el colectivo sensible “ya no lo es tanto” y se exige su presencialidad, los turnos de trabajo ni están ni se les espera, las reuniones presenciales diarias vuelven a ser imperativas en muchas oficinas…

En definitiva, que da la sensación de que Bankia se ha puesto en “modo zen” con la pandemia y espera que esto se arregle solo.

Y no, esto no se arregla solo, se arregla tomando medidas y poniendo cada uno algo de nuestra parte.

En el caso de las plantillas haciendo caso de lo que nos dicen las autoridades sanitarias y tomando todas las medidas posibles de autoprotección tanto en el trabajo, como luego fuera de él.

Y en el caso de Bankia, volviendo a ponerse del lado de la Salud de su plantilla. Pero de verdad. Y eso significa no solo poner medidas materiales como hace, sino también volviendo a “aislarnos” lo máximo posible tanto entre nosotros como de los clientes. Ese es el único camino posible para frenar esto.

Porque insistimos: no hay deshojar la margarita de la economía o la salud. Ambas van de la mano. Pero siempre hay que priorizar la Salud para que pueda funcionar la economía.

Y en Bankia, ahora mismo, no tenemos claro que eso sea así.

Salud.

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