La presión comercial NO ES MOTIVACIÓN, es EXPLOTACIÓN
No es admisible el trabajo bajo presión
Desde la CGT queremos alzar la voz, una vez más, frente a una realidad que se repite en demasiadas oficinas y departamentos de nuestro banco: el trabajo bajo presión constante. No podemos ni debemos aceptar que la presión comercial, los objetivos inalcanzables y la amenaza permanente de la comparación sean el motor de nuestra jornada laboral.
El trabajo bajo presión no motiva, enferma. Genera ansiedad, estrés, insomnio y una sensación de impotencia que acaba destrozando la salud mental y física de las personas trabajadoras. Nos empuja a vivir en alerta continua, midiendo cada minuto, cada cifra, cada cliente como si de un examen dependiera nuestra dignidad profesional.
Esa forma de trabajar no beneficia a nadie, tampoco a la entidad. Una plantilla agotada, desmotivada y con miedo no puede ofrecer un servicio de calidad ni construir relaciones sólidas con la clientela. La presión comercial convierte la atención en venta, y el compromiso en obediencia. Se deshumaniza el trabajo y se vacía de sentido el orgullo de pertenecer a una entidad que, en teoría, debería servir a la sociedad y no exprimirla.
El banco presume de resultados millonarios, de beneficios récord y de superar objetivos año tras año. Pero detrás de cada cifra hay personas que se dejan la salud, la energía y, muchas veces, la ilusión. Ninguna paga, ningún bonus, ningún reconocimiento económico podrá compensar lo vivido. Ningún premio justifica el sufrimiento que supone sostener un modelo laboral basado en el miedo y la exigencia sin límites.
Las trabajadoras y los trabajadores nos merecemos respeto, equilibrio y dignidad. Nos merecemos volver a un modelo que ponga a las personas en el centro, que apueste por los beneficios sociales, por la salud laboral y por un entorno en el que trabajar no sea sinónimo de padecer.
Desde CGT lo decimos alto y claro: basta ya de presionar, basta ya de convertir la salud en una variable comercial. Es hora de dejar atrás la carrera por más y más millonarios beneficios empresariales, y volver a apostar por los beneficios reales: los de quienes sostenemos cada día este banco con nuestro esfuerzo, nuestra profesionalidad y nuestra vida.

