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[Siconet] El mal negocio de putear a la gente: El caso Airbus

No es la primera vez, ni será la última, que Atos pierde negocio por culpa de su afán de pisotear una y otra vez los derechos de los trabajadores.

A mediados del año pasado, la empresa comunicó a un grupo de trabajadores y trabajadoras de Siconet que formaban parte de un proyecto en el cliente Airbus que tenían que cambiar de empresa e integrarse en la plantilla de Atos IT. El motivo alegado por la empresa era que el cliente pedía una certificación que Siconet no tenía. Es curioso que un cliente pida de pronto una certificación a un equipo que lleva ya años trabajando en un proyecto (el trabajo en el cliente no iba a verse afectado en absoluto), y mucha casualidad que la única empresa del grupo que tiene dicha certificación sea la misma que el grupo Atos está empeñado en engordar a costa del resto de empresas, como se puede comprobar en las sucesivas estadísticas de trabajadores en el Grupo Atos.
Siconet Capitalista
RRHH y los trabajadores afectados por esta decisión comenzaron a negociar para pactar una carta novatoria que debía recoger todos aquellos derechos que los trabajadores tenían en su empresa de origen y que no estaban reconocidos de forma colectiva para los trabajadores de Atos IT, de manera que el cambio a la nueva empresa no supusiera una merma en sus derechos laborales. Este tipo de negociaciones son fundamentales, especialmente teniendo en cuenta las pésimas condiciones del convenio colectivo de Atos IT, popularmente conocido como el Mierdiconvenio.

No tardaron en surgir las dificultades típicas de tratar con RRHH del grupo Atos y en el mes de Septiembre los trabajadores se pusieron en contacto con la Sección Sindical de la CGT en Siconet para que pudiera asesorarles en las negociaciones con la asistencia de la Sección Sindical de la CGT en Atos Spain.

Siguieron meses de bloqueo en las negociaciones debido a la negativa de la empresa de incluir en la carta novatoria ciertos derechos que los trabajadores tenían en su empresa de origen (por ejemplo la no absorción de la antigüedad). En el tiempo que duró la negociación, la empresa hizo un total de dos propuestas de acuerdo que en ambos casos suponían una clara reducción de las condiciones económicas y laborales de los trabajadores afectados por la novación. Y no sería porque los trabajadores no se lo pusieran fácil a RRHH, ya que eran bien conscientes de sus derechos y de lo que debía recoger la carta novatoria. Sus peticiones simplemente fueron ignoradas.

La empresa acabó presentando su última propuesta amenazando a los trabajadores: quien no firmase el documento sería sustituido en el cliente. La carta no recogía todo lo acordado en las reuniones previas por lo que la mayoría de los trabajadores se negó a firmarla.

Finalmente, el cliente tuvo noticias de lo que se estaba cociendo y decidió tomar cartas en el asunto. Puesto que no tenía ningún problema con los trabajadores, llegó a la muy lógica conclusión de que el único problema era Atos. En consecuencia, ofreció a los trabajadores descontentos la posibilidad de conservar sus puestos de trabajo… contratados por otros proveedores.

Los trabajadores conservaron sus condiciones en las nuevas empresas pero perdieron la antigüedad que tenían acumulada y además tuvieron que sufrir durante meses la incertidumbre de no saber qué iba a pasar con sus puestos de trabajo; Atos perdió el proyecto y prestigio en el cliente; sólo la competencia salió ganando en todo este asunto. No cabe duda de que esas empresas se sentirán muy agradecidas al departamento de Recursos Humanos del Grupo Atos que ha hecho que todo esto sea posible.

Y así termina esta triste historia: unos ganan, otros pierden, Atos hace el ridículo…
O eso al menos era lo que pensábamos, que así terminaba la historia. La empresa aún se ha permitido una última venganza contra los trabajadores, a pesar de que ellos no son los culpables sino las víctimas. Al tener que adaptarse a los plazos de cliente y proveedores, los trabajadores dejaron la empresa sin poder dar el preaviso completo. Por ese motivo, y a pesar de que las dimisiones de los trabajadores no suponían ningún perjuicio a la empresa (puesto que el cliente ya estaba decidido a ofrecer esos puestos a los demás proveedores) y tampoco eran realmente una decisión voluntaria (puesto que se tomaba bajo la amenaza de Atos de sustituirles en sus puestos de trabajo), RRHH decidió aplicar un descuento en el finiquito correspondiente a la diferencia entre los días de preaviso realmente cumplidos y los preceptivos según el convenio. Esta decisión no sólo es injusta, sino además ilícita. Al no ser una compensación por un perjuicio producido a la empresa (ya que no se produjo ningún perjuicio) el descuento en el finiquito debe considerarse una sanción (multa de haber) expresamente prohibida en el artículo 58 del Estatuto de los Trabajadores.

Exigimos a la empresa que cese en su actitud mezquina y corrija los finiquitos. Basta ya de abusos contra los trabajadores.

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