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El valor de un voto

Escrito dirigido a la plantilla de WIZINK GESTIÓN

Compañeras y compañeros,

Hay momentos en los que una decisión aparentemente pequeña —introducir una papeleta en una urna— termina  marcando el rumbo  de toda una historia colectiva. Hoy sabemos que aquel  gesto, sencillo pero consciente, fue mucho más   que   un  trámite  electoral.  Fue   una   apuesta  por  la  dignidad,  por  la organización y por no resignarse.

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha declarado que el despido colectivo ejecutado  en  WiZink   Gestión  no  se  ajusta a derecho  y  ha  establecido  la responsabilidad solidaria de la matriz, WiZink Bank. Es una sentencia relevante en términos jurídicos, sí. Pero, sobre todo, es la constatación de que la razón y la  perseverancia de  una  plantilla unida  pueden abrir  grietas incluso en  los muros más sólidos.

Desde  el   primer   día,   vuestra  representación  sindical  tuvo  claro  que   no estábamos ante un cierre inevitable ni ante una empresa sin futuro. Lo que se escondía detrás era una decisión tomada lejos de la mesa de trabajo,  en los despachos de  la  matriz, para  deshacerse de  una  plantilla con  derechos  y sustituir su labor por externalización, opacidad y atajos legales. Y frente a ese relato  prefabricado, hubo  una  respuesta firme:  exigir  documentos, señalar contradicciones, denunciar silencios, dejar constancia escrita de cada irregularidad. Paso  a paso. Acta a acta. Sin ceder terreno.

Hoy muchas de esas denuncias han sido reconocidas por la propia sentencia. No es casualidad. Es el resultado de un trabajo riguroso, de no aceptar versiones cómodas  y  de  sostener  la  verdad   incluso  cuando el  desenlace parecía incierto.

Esta experiencia deja  una  enseñanza que  merece ser dicha con  honestidad: cuando una plantilla se organiza y elige representantes preparados y valientes, cambia el destino de los conflictos. La unidad no es una palabra bonita; es una herramienta concreta que produce efectos reales.

Y  también conviene  nombrar las  cosas  como son. En  este proceso, quien asumió  la  defensa  integral   de  la  plantilla  —en  la negociación  y  en  los tribunales— ha  sido FESIBAC-CGT. Quien  impulsó la  impugnación del  ERE. Quien elaboró los informes. Quien sostuvo la estrategia jurídica. Quien seguirá hasta el Tribunal Supremo. Esta sentencia no cae del cielo: se construye con militancia, estudio, compromiso y lealtad a las personas trabajadoras.

Por eso, si algo demuestra este camino, es que la afiliación sindical no es un formalismo. Es contar  con  una organización que no firma cheques en blanco, que no renuncia a la justicia cuando hay derechos vulnerados y que coloca a las personas por delante de cualquier otro interés. Afiliarse a FESIBAC-CGT es dotarse de voz, de estructura y de respaldo cuando más se necesita.

Nada de esto habría sido posible sin vuestra confianza. Sin vuestra unidad. Sin vuestra determinación para no rendirse.

La lucha sigue.

Pero la caminamos juntas  y juntos.

Sec. Sindical de CGT en Wizink

 

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