Cada 25 de noviembre recordamos que la violencia contra las mujeres no es un asunto privado, ni un problema aislado, ni una realidad ajena a los centros de trabajo. Es una vulneración de derechos humanos que atraviesa la vida cotidiana, la economía, la salud y, por supuesto, el empleo. En Banco Sabadell, como en cualquier otro espacio laboral, no podemos mirar hacia otro lado.
La violencia machista se manifiesta de muchas formas: agresiones físicas, psicológicas, económicas, discriminación, sobrecargas, acoso sexual o por razón de género. Y todas estas violencias impactan directamente en las condiciones laborales de las mujeres: generan miedo, afectan a la salud, condicionan la trayectoria profesional, y en demasiadas ocasiones se traducen en precariedad o dependencia.
Por eso, desde CGT defendemos que el centro de trabajo debe ser un espacio libre de violencia, seguro y comprometido. No basta con declaraciones institucionales: hace falta voluntad real, protocolos efectivos, medidas de protección, apoyo a las víctimas y, sobre todo, participación de toda la plantilla. La prevención y la detección no pueden quedar en manos de unas pocas personas; es responsabilidad colectiva crear entornos laborales donde ninguna mujer tema alzar la voz.
En Banco Sabadell exigimos que se avance en políticas internas que aborden de raíz las desigualdades que sostienen la violencia machista: conciliación real, igualdad salarial, promoción sin sesgos, transparencia, acompañamiento y recursos específicos para trabajadoras que sufren o han sufrido violencia. Es imprescindible pasar de los compromisos a los hechos.
Este 25N levantamos la voz porque no aceptamos que las cifras sigan aumentando, que la violencia se normalice o que se relativice su existencia. Reivindicamos un banco, unos centros de trabajo y una sociedad donde las mujeres puedan vivir libres, seguras y con derechos plenos.
Es imprescindible que todas las secciones sindicales formen parte de la comisión del Plan de Igualdad en Banco Sabadell. Solo con la participación plena y la voz de todas las representaciones se garantiza un proceso transparente y con perspectiva real de cambio. La igualdad no se construye desde exclusiones, sino desde el compromiso colectivo. La presencia y el trabajo conjunto de todas y todos es la única vía para alcanzar avances sólidos. Solo así podremos lograr una igualdad real y efectiva en nuestro banco.

