Una vez más, BBVA ha tenido la oportunidad de poner a su plantilla por encima del negocio, y una vez más, ha dejado escapar esa oportunidad.
Nos referimos a la actuación de la entidad durante la reciente alerta roja meteorológica, calificada como de «riesgo extraordinario» en zonas de la provincia de Cádiz y Andalucía. Resulta especialmente grave que, siendo la empresa plenamente conocedora de dicha alerta, las medidas adoptadas para proteger la integridad física de la plantilla fueran insuficientes, tardías y reactivas.
Día 4: El peor momento, la menor respuesta
El pasado miércoles 4 de febrero, en el pico más virulento del temporal, la inacción del Banco fue flagrante. Mientras otras entidades del sector tomaban decisiones valientes —suspendiendo la actividad presencial o habilitando el teletrabajo generalizado—, en BBVA la respuesta ante nuestras inquietudes fue que los servicios de seguridad «tenían monitorizada la situación».
Como colofón a esta miserable respuesta, a las 8:40 de la mañana, se limitaron a enviar un email rogando «extremar precauciones». Monitorizar no es proteger. Enviar un correo pidiendo cuidado mientras se obliga a la gente a desplazarse bajo una alerta roja no es prevención, es una temeridad.
Día 6: La realidad es tozuda
El viernes 6 de febrero se procedió al cierre de varias oficinas (Ronda, Huétor-Tájar, Ubrique, entre otras). Desde el Banco lanzan mensajes de «tranquilidad y prudencia», vendiendo estos cierres como una medida garantista de seguridad. Pero no nos engañemos: la realidad es tozuda.
Estos cierres no fueron fruto de una planificación preventiva voluntaria del Banco, sino que se produjeron en localizaciones donde la Guardia Civil y las autoridades ya estaban evacuando zonas o cortando accesos. Cerrar la oficina cuando los cuerpos de seguridad del Estado ya están desalojando el perímetro no es «garantizar la seguridad», es actuar cuando ya no queda otra opción. Es improvisación disfrazada de prudencia.
Derecho a la seguridad, no al azar
Estos hechos generaron una situación de alarma e inseguridad injustificada. Desde CGT recordamos que el Real Decreto-Ley 8/2024 (Permiso Climático) ampara a la plantilla:
Ante la imposibilidad de acceder al centro de trabajo.
Ante limitaciones impuestas por autoridades.
Ante situaciones de riesgo grave e inminente (alertas rojas).
Afortunadamente, no tenemos que lamentar desgracias personales, pero no ha sido gracias a la gestión de la entidad, sino a la suerte. Le recordamos al banco que tiene más de 10.511 millones de razones (sus beneficios récord) para invertir en protocolos de seguridad reales y no dejar la salud de su plantilla en manos del azar o de la actuación de última hora de la Guardia Civil.
Para daros mayor seguridad os pasamos la consulta hecha al SAE sobre este tema:

CGT SIEMPRE A TU LADO

